La verdad es que no escribo para nadie, lo hago para mi mismo, para que no se me olvide aquello que leí o aprendí, en ocasiones pasa tanto tiempo que desconozco lo que deje impreso y suelo preguntarme ¿quien escribiría semejante tontería? o bien ¿Esta genial, como no se me ocurrió antes?.
Lo cierto es que muy a mi pesar hay gente amable que se toma la molestia de leerme y otras mas audaces que escriben opiniones, a veces de acuerdo con determinado punto de vista, otras manifestando su antagonismo, muy pocas insultando, pero bueno, a eso se expone uno al publicar en cualquier medio.
El tema de hoy se presenta por una locura que vi en uno de los centros de trabajo. ¿Alguien puede concebir a gente en silla de ruedas o muletas practicando artes marciales? bueno, esto es peccata minuta, hace unos meses por razones que no vale profundizar alojamos personal de otros departamentos en el área de ajedrez,, las incomodidades fueron mínimas, solo que la persona que se encarga de atender a usuarios de capacidades diferentes se le ocurrió la puntada (no puedo llamarlo de otra forma) de que se les diera clase de ajedrez.
Entreno un promedio de 50 jugadores por año, todos llegan con papá cuervo que menciona que sus vástagos son unas lumbreras en matemáticas y ciencias exactas y (Suponen) el ajedrez será la actividad en la que serán campeones y que destacarán por inercia. La realidad esta a distancia.
Jugar ajedrez requiere muchas cualidades mas allá de la capacidad de cálculo.
Un jugador de ajedrez regularmente es alguien de actividad fisica baja, prefiere estar frente al tablero que en otras actividades, la capacidad de concentración sobre todo en aquellos que toman en serio el ajedrez es alta, no se tiene pereza mental, aqui, quienes destacan son aquellos que analizan variantes desde lo mas simple hasta lo mas complejo, el ajedrecista es observador hasta de los mas mínimos detalles de lo que ocurre sobre el tablero, con el reloj y principalmente con el contrincante. Esto último brinda ventajas enormes, ¿donde mira?, ¿Como están sus manos?, ¿como respira? los labios, ¿Los muerde, los tiene secos?, ¿Esta moviendo los pies o tamborilea los dedos?, ¿Como es la escritura sobre la papeleta? hay muchas cosas que observar y considerar antes de lo mas importante. -Tomar la decisión correcta de que pieza debemos mover-.
Como ajedrecistas de competencia debemos tener los nervios bien templados, tener la capacidad de poder mantenernos en una pieza pese a las presiones de posición o de tiempo.
Todo esto sin considerar la memoria suficiente para recordar variantes estudiadas, partidas clásicas o bien que hayamos jugado contra el mismo oponente.
Uno de los libros que considero son de cabecera del ajedrecista es del gran recopilador Fred Reinfield, "1001 combinaciones brillantes". Efectivamente son 1001 ejercicios tácticos los cuales se deben responder una y otra vez, tenemos que comprender las posiciones o la evolución de las piezas.
Ser ajedrecista representa muchas cosas en conjunto, llegar a ser jugador de ajedrez no es cosa fácil y contadas ocasiones se abre esta puerta a los menores de edad, son casos contados los verdaderos, muchos son inflados por la publicidad, pero la verdad en el ajedrez siempre aparece, los genios las mas de las veces son fugaces, les dura poco el gusto. Los genios en ajedrez, lo decía el mismo Fischer, no nacen, se hacen.
El ajedrez, sobre todo el de competencia es elitista, es discriminatorio, no permite el paso a aquellos que no tienen todos los elementos para la práctica, y cuando se llega a ese Parnaso, se da uno cuenta que hay miles de cadaveres que han quedado en el intento.
Alguien decía "Juega la apertura como un libro, el medio juego como un mago y el final como una máquina". con esta breve pero sustancial cita nos damos cuenta que el ajedrez no es para cualquiera.

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